Los títulos
son relativos al tamaño de la empresa, y si uno es el dueño, ya es Gerente,
aunque no tenga la más mínima noción de gerencia. Es aquí donde las micro empresas
encuentran una gran debilidad (recuerdan la D en FODA). Un gerente debe tener la capacidad y el don
de mando, debe tener facilidad de palabra, poder de convencimiento, pero sobre
todo, presencia. Cuando un gerente entra a un cuarto lleno de personas, se hace
notar, todos los presentes notaron que llegó.
Lastimosamente
estas características son difícilmente aprendidas, generalmente las personas
las tienen o no las tienen, muy raro el caso en las que se adquieren. No hay
estudio ni postgrado ni doctorado en el mundo que le enseñen a una persona
tímida a imponerse y hacerse notar. Si soy tímido, posiblemente nunca seré
líder.
Líder no es
el que manda, o grita, o impone escudándose en su cargo. Líder es el que sabe
ganarse a sus súbditos, sabe hacer valer su palabra, con carisma, con maña.
Un verdadero líder no impone, propone. Pero sus propuestas son tan bien
fundamentadas, que es difícil irse contra ellas, al menos sin quedar como necio
y tonto, que se opone “porque si”. Un líder trata de delegar, sin perder el
control. Un verdadero líder predica con el ejemplo.
Todos los
días se debe aprender a ser líder, y sobre todo, se debe practicar el
liderazgo. Qué mejor campo de entrenamiento que el día a día en el trabajo,
junto a nuestros empleados, socios, accionistas, secretarias o porteros. Sé el cambio que quieres ver en otros
Zapatero a sus zapatos, reza el dicho popular, cada uno
concrétese a hacer lo que sabe hacer. Pero qué sucede cuando deben combinarse
los roles, y una persona debe cumplir roles diferentes; complementarios, pero
diferentes al fin.
Hay
habilidades que simplemente no pueden aprenderse, y no porque el intelecto no
sea suficiente, sino porque la personalidad se pone en el medio. Alberto Mora es
un excelente trabajador, que sabe seguir instrucciones al pie de la letra. Pero
no tiene iniciativa propia, es creativo dentro de su minúsculo mundo, pero no puede
extender sus alas y volar.
Cómo
convertir a Alberto en un líder? Qué hacer si es necesario que Alberto asuma
responsabilidades gerenciales, tomar decisiones inmediatas, ser firme cuando el
momento lo amerita, sin ser áspero o grosero?
Espero
poder regresar y responder estas preguntas, voy a poner a prueba todo lo que he
dicho, que suena lindo, pero que cuesta mucho poner en práctica.
Frustraciones en el horizonte,
pero con paso firme y con fe en mi mismo creo que voy a poder convertir a Alberto
en el líder que necesito para apoyarme en el crecimiento de mi empresa.
Alberto
Mora es un nombre ficticio usado en este blog para no utilizar el genérico “una
persona”, o “un empleado”.