Mientras
caminaba por la calle, inevitablemente pensaba en mis clientes, cuentas por
cobrar, cuentas por pagar, prospectos y proyectos, como lo hago el 90% del
tiempo. En paralelo, pensaba que ya es hora de irme de pesca, ya son como 2
meses que no he ido al Cajas, entre otras cosas por el clima tan impredecible. De
pronto, me di cuenta que estaba pensando mal, y al pensar mal, actúo mal,
atraigo lo que no quiero.
Muchísimas
doctrinas, enseñanzas y filosofías dicen que la ley de la atracción, o el
nombre que le queramos dar, es lo que rige nuestras vidas, lo que nos llega y
lo que no, depende de cómo lo visualicemos y cuán convencido estemos de que lo
vamos a conseguir.
Los
negocios son como la pesca, y empezar un negocio es exactamente igual a irse de
pesca por primera vez. El pescador principiante, a no ser que tenga mucha suerte,
generalmente se despecha porque no saca ni una trucha en la primera lanzada, ni
en la segunda, ni en la tercera, ni luego de 2 horas. Es idéntico en los
negocios, cada contacto o prospecto es como una lanzada del anzuelo al agua, al
principio lanzamos “por lanzar”, y casi garantizado, no vamos a sacar nada del
agua, al igual que los negocios.
La
paciencia del pescador debe ser directamente proporcional a la experiencia que
tenga, el pescador veterano tiene mucho más paciencia que el principiante, y
ahí radica su éxito. En los negocios es idéntico, la paciencia debe ser uno de
los factores principales y más deseables en un líder, gerente, dueño o
emprendedor de cualquier tamaño de empresa.
Al
principio, sin saber qué hacer, simplemente empezamos a lanzar el anzuelo sin
proyección, si dirección, sin cálculo de fuerza, sin considerar la dirección el
viento, ni la profundidad del agua, simplemente porque vine a pescar y punto.
Pero conforme pasa el tiempo, vamos aprendiendo que hay muchos factores que
debemos considerar antes de lanzar el anzuelo a los clientes,
desafortunadamente ya hemos perdido muchas oportunidades y se han escapado
algunos que parecían seguros.
Propongo
que cambiemos un poco el paradigma educativo, las universidades técnicas, se
concentran en formar profesionales de primera calidad, para que sean empleados
y sigan instrucciones específicas, y sí, serán exitosos, pero siempre
dependientes.
Propongo
que empecemos a aprender sobre emprendimiento, fundamentos de negociación, cómo
manejar al recurso humano, cómo manejar al cliente potencial y actual. Esto
puede ser hecho de varias maneras, al igual que la pesca, puedo aprender
primero toda la teoría, estudiar y prepararme, y luego ir a intentarlo en la
vida real, o también puedo irme con un pescador experimentado, y aprender, ya
sea por imitación o por transferencia verbal.
Busquemos a
alguien que pueda ayudarnos, consejos, sugerencias, hasta anécdotas de éxitos y
fracasos nos servirán a la hora de enfrentarnos con los clientes. Abramos las
puertas de las posibilidades, empecemos a jugar las cartas que nos fueron
dadas, tomemos riesgos, en una palabra, superémonos.
No comments:
Post a Comment