Thursday, August 30, 2012

Pescando negocios


Los que me conocen saben que soy fanático de irme de pesca, agua dulce, agua salada, grandes y pequeños, me gusta conectarme con la naturaleza en un apartado de mi mismo, un paréntesis del mundo, en el que disfruto de mi “yo interior”
Mientras caminaba por la calle, inevitablemente pensaba en mis clientes, cuentas por cobrar, cuentas por pagar, prospectos y proyectos, como lo hago el 90% del tiempo. En paralelo, pensaba que ya es hora de irme de pesca, ya son como 2 meses que no he ido al Cajas, entre otras cosas por el clima tan impredecible. De pronto, me di cuenta que estaba pensando mal, y al pensar mal, actúo mal, atraigo lo que no quiero.
Muchísimas doctrinas, enseñanzas y filosofías dicen que la ley de la atracción, o el nombre que le queramos dar, es lo que rige nuestras vidas, lo que nos llega y lo que no, depende de cómo lo visualicemos y cuán convencido estemos de que lo vamos a conseguir.
Los negocios son como la pesca, y empezar un negocio es exactamente igual a irse de pesca por primera vez. El pescador principiante, a no ser que tenga mucha suerte, generalmente se despecha porque no saca ni una trucha en la primera lanzada, ni en la segunda, ni en la tercera, ni luego de 2 horas. Es idéntico en los negocios, cada contacto o prospecto es como una lanzada del anzuelo al agua, al principio lanzamos “por lanzar”, y casi garantizado, no vamos a sacar nada del agua, al igual que los negocios.
El éxito del pescador, está en superar esa frustración, y aprender la técnica, practicar y practicar. Llega el momento en que muerde una trucha, y empieza a saltar, y cuando halamos la caña, se escapa. Mucha fuerza, la emoción, la sensación de que ya picó, y sobre todo la inexperiencia, hacen que se escapen los peces al principio, pero si observamos a los pescadores experimentados, rara vez se les escapa una trucha. Igual con los negocios, al empresario experimentado, rara vez se le escapa un negocio, y la única forma de mejorar y cerrar más negocios, es haber tratado de pescar algunos, verlos escaparse por falta de experiencia, y haber superado la frustración de la pérdida.
La paciencia del pescador debe ser directamente proporcional a la experiencia que tenga, el pescador veterano tiene mucho más paciencia que el principiante, y ahí radica su éxito. En los negocios es idéntico, la paciencia debe ser uno de los factores principales y más deseables en un líder, gerente, dueño o emprendedor de cualquier tamaño de empresa.
Al principio, sin saber qué hacer, simplemente empezamos a lanzar el anzuelo sin proyección, si dirección, sin cálculo de fuerza, sin considerar la dirección el viento, ni la profundidad del agua, simplemente porque vine a pescar y punto. Pero conforme pasa el tiempo, vamos aprendiendo que hay muchos factores que debemos considerar antes de lanzar el anzuelo a los clientes, desafortunadamente ya hemos perdido muchas oportunidades y se han escapado algunos que parecían seguros.
Propongo que cambiemos un poco el paradigma educativo, las universidades técnicas, se concentran en formar profesionales de primera calidad, para que sean empleados y sigan instrucciones específicas, y sí, serán exitosos, pero siempre dependientes.
Propongo que empecemos a aprender sobre emprendimiento, fundamentos de negociación, cómo manejar al recurso humano, cómo manejar al cliente potencial y actual. Esto puede ser hecho de varias maneras, al igual que la pesca, puedo aprender primero toda la teoría, estudiar y prepararme, y luego ir a intentarlo en la vida real, o también puedo irme con un pescador experimentado, y aprender, ya sea por imitación o por transferencia verbal.
Busquemos a alguien que pueda ayudarnos, consejos, sugerencias, hasta anécdotas de éxitos y fracasos nos servirán a la hora de enfrentarnos con los clientes. Abramos las puertas de las posibilidades, empecemos a jugar las cartas que nos fueron dadas, tomemos riesgos, en una palabra, superémonos.

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